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Para dejar de ser un desocupado, según la definición que usa el INDEC, alcanza con haber trabajado una hora.

No es una exageración ni una lectura maliciosa. Está escrito en el documento metodológico de la Encuesta Permanente de Hogares: ocupado es quien «trabajó por lo menos una hora en la semana de referencia en forma remunerada». Una hora paga, en una semana, y la persona pasa de una columna a la otra.

Del otro lado, desocupado es quien «no tiene una ocupación, busca activamente trabajo y está disponible para trabajar». Las tres condiciones a la vez. El que no busca —porque se cansó, porque no hay dónde, porque está estudiando o cuidando a alguien— no es desocupado. Es «inactivo», y sale del cálculo.

De ahí sale la tasa que se anuncia cada trimestre. Es un número correcto, bien construido y comparable en el tiempo. Lo que no es, es una medida de cómo está el trabajo.

¿Qué queda afuera?

Tres grupos, y ninguno de los tres está bien.

El que trabaja pocas horas y quiere más. La encuesta lo llama subocupado por insuficiencia de horas: trabajó menos de 35 horas en la semana, quería trabajar más y estaba disponible para hacerlo. Figura como ocupado.

El que tiene trabajo y está buscando otro. Es la categoría más elocuente de todas, porque no se explica por la cantidad de horas sino por lo que pasa dentro del empleo: el sueldo no alcanza, las condiciones no dan, el puesto no tiene futuro. La encuesta lo registra —se llaman ocupados demandantes de empleo— pero no aparece en ningún titular.

El que dejó de buscar. Sale del mercado de trabajo por definición. Cuanto peor está la situación, más gente se va de este lado, y la tasa de desocupación mejora.

¿Qué muestra Gran Posadas?

En el primer trimestre de 2026, el IPEC midió en el aglomerado una desocupación de 4,7%, la más baja del Noreste. En el mismo relevamiento, la subocupación fue 9,0% y los ocupados que estaban buscando otro empleo, 10,2% — eran 7,8% un año antes.

Las tres cifras están en el mismo comunicado, con la misma metodología y la misma muestra. Circuló una.

Esto no es una contradicción: es la diferencia entre dos preguntas. La tasa de desocupación mide si trabajás. No mide cómo.

¿Cómo se mide, entonces, el trabajo sin registrar?

Aparte, y con un rodeo: el encuestador le pregunta al asalariado si le descuentan para la jubilación. Si no le descuentan, está sin registrar.

Es una pregunta simple para un fenómeno que no lo es. No distingue al que cobra todo en mano del que está a medio registrar, ni dice hace cuánto. Pero tiene dos virtudes: se puede responder sin mirar un recibo, y se puede comparar entre trimestres.

Por eso una ciudad puede tener la desocupación más baja de su región y, a la vez, cuatro de cada diez asalariados sin descuento jubilatorio. Los dos números son ciertos. Miden cosas distintas.

¿Qué hacer con esto?

La próxima vez que se anuncie que la desocupación bajó, el dato va a ser verdadero. También va a ser el más angosto de los que se publicaron ese día.

Los otros tres están en el mismo documento, se llaman subocupación, ocupados demandantes y tasa de actividad, y se pueden pedir. No hay que hacer ningún trámite: están en el comunicado.


Fuentes: INDEC, documento metodológico de la Encuesta Permanente de Hogares continua, de donde salen las definiciones de ocupado, desocupado y subocupado. IPEC Misiones, «Mercado de trabajo en Gran Posadas, primer trimestre de 2026», comunicado N° 017 del 24 de junio de 2026, de donde salen las tres tasas del aglomerado.

Este explicador nació de la nota «El fantasma de Canterville».

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