La mayoría de las notas sobre yerba mate hablan de precio, de productores, del INYM, del Gobierno o de los molinos, y casi siempre terminan en la misma pregunta: ¿quién tiene la culpa? Acá vamos a intentar otra cosa. Tenemos un producto que Misiones fabrica, que Argentina consume por generaciones y que todos reconocen apenas lo ven. La pregunta que en realidad importa es más incómoda: ¿cómo puede ser que una cadena tan conocida sea tan difícil de explicar cuando preguntamos cuánto vale, realmente, cada eslabón?
📊 La ruta del kilo
Hoja verde → secadero (canchado) → molino → paquete → góndola. Cuatro escalones, cuatro negocios distintos, y un solo consumidor final que paga un solo precio sin ver ninguno de los intermedios. Hace falta una aclaración técnica que después explica casi todo: se necesitan unos tres kilos de hoja verde para obtener un kilo de yerba elaborada. Según se aplique o no esa conversión, el mismo mes puede arrojar participaciones del productor de 4% o de 17%. No son datos contradictorios: son cuentas distintas.
💰 Dónde queda cada peso
El Semáforo de Economías Regionales de Coninagro correspondiente a mayo de 2026 —la fuente de la que salen casi todos los números de esta sección— midió lo siguiente:
- El productor se quedó con el 13% del precio final en góndola, contra un 25% promedio para ese mismo mes en años anteriores.
- La tonelada de hoja verde se pagó en torno a $240.000 — es decir, $240 por kilo — con una caída real del 20% interanual medida contra su propia serie.
- La yerba lleva 26 meses consecutivos en la franja roja, la de mayor presión: desde abril de 2024, el mes exacto en que entró en vigencia la liberación de precios.
Tres advertencias antes de seguir, porque sin ellas estos números engañan. La primera: ese “promedio histórico” no es una constante, es el promedio de mayo contra los mayos anteriores — en el informe de junio la comparación pasa a ser 15% contra 23%. La segunda: Coninagro no publica la fórmula con la que convierte el precio de la hoja verde en participación sobre el paquete, así que el 13% no es reproducible ni comparable con las mediciones del CEPA, que dan entre 4,5% y 17% según apliquen o no la conversión de tres a uno. La tercera: el “rojo” del semáforo es un índice compuesto de negocio, producción y mercado, no un estado contable del productor. Y la yerba no es el caso extremo: la vitivinicultura acumula 41 meses.
El contraste con otras cadenas del mismo informe es elocuente, pero hay que leerlo con cuidado. En la carne bovina el productor se queda con el 58%, contra un histórico de 62%; en la aviar con el 40%, contra 44%; en la porcina con el 37%, único caso que está por encima de su propio promedio, de 35%. La comparación honesta, sin embargo, no es con la carne: una res tiene muchas menos etapas de transformación entre el productor y la góndola que un paquete de yerba, que exige secado, canchado, estacionamiento de hasta dos años, molienda y empaque. Las cadenas largas muestran participaciones estructuralmente menores — el trigo destinado a pan, 9%; el vino, 13%. El dato relevante no es que la yerba esté por debajo de la carne. Es que, de las once cadenas relevadas, es la que más se alejó de su propio historial: doce puntos.
🌿 El productor: costo real contra precio recibido
Acá conviene ser preciso, porque circulan varias cifras y no todas miden lo mismo. Tras el decreto 70/23 el INYM perdió la facultad de fijar precios mínimos. Lo que publica desde entonces, cada dos meses, es una matriz de costos: el propio organismo aclara que se trata de un costo bruto promedio que no incluye márgenes de utilidad y que tiene carácter referencial. Es una vara, no un precio. Esa vara subió sin pausa: $379,26 por kilo en junio de 2025, $411,46 en agosto, $423,99 en octubre, $473,70 en julio de 2026.
Contra esa vara, lo que se paga. En marzo de 2026, durante el debate del Directorio del INYM, se manejaron estos números: producir un kilo de hoja verde en un yerbal de alto rendimiento —el escenario más favorable, donde los costos fijos se reparten entre más kilos— costaba $391,20; con una rentabilidad mínima del 30%, $508,56. El precio de mercado que se citó en esa sesión rondaba los $220.
Pero no hay “un” precio. En abril de 2026 el Ministerio del Agro de Misiones relevó un promedio de $285 por kilo de hoja verde convencional. En la chacra el rango era mucho más ancho: productores de Aristóbulo del Valle denunciaron ofertas de hasta $100, mientras cooperativas como Piporé pagaban $450. Un mercado que en el mismo mes va de $100 a $450 no es un mercado con un precio: es un mercado fragmentado, donde lo que cobra cada productor depende de con quién tenga contrato.

🏭 El molino: la votación que ordena el tablero
El 31 de marzo de 2026 se conoció que el Directorio del INYM había rechazado sugerir un precio de referencia orientativo —ni siquiera obligatorio— para la hoja verde y la canchada antes del inicio de la cosecha. El fundamento fue un dictamen legal: una referencia de precios podría colisionar con el Decreto 812 y distorsionar la competencia. El director por Misiones, Ricardo Maciel, objetó que el mercado ya carece de libertad real y que los valores vigentes eran, en los hechos, “precios impuestos”.
El resultado fue 7 votos en contra, 3 a favor y 2 abstenciones. Y ahí está el dato que desarma cualquier relato binario: en contra votaron la presidencia del organismo, Corrientes, los dos representantes de la industria, el de los secaderos y los dos de las cooperativas. A favor, Misiones y dos representantes de productores. Se abstuvieron un tercer productor y el gremio de los trabajadores rurales.
No es “el Estado nacional contra los productores”. El sector cooperativo —que nació históricamente para defender al productor chico— votó con la industria. Y un representante del propio sector productivo prefirió no votar. Cualquier explicación de esta crisis que no dé cuenta de esa foto está contando otra historia.
🛒📉 La góndola y el consumo
Del otro lado del mostrador, según el mismo informe de Coninagro, en los doce meses hasta mayo de 2026 las exportaciones crecieron 11% hasta los USD 127 millones y las importaciones cayeron 7% hasta los USD 20,5 millones. El consumo interno se sostiene en torno a los 5,7 kilos por habitante al año, aunque los datos del INYM muestran retrocesos recientes: −2,9% en enero de 2026 y −0,93% en el primer trimestre.
Hay un dato que ninguna de las dos series dice por separado y que aparece al cruzarlas. En 2025 el volumen exportado saltó 32,2% hasta 57,98 millones de kilos — récord histórico. El valor en dólares creció mucho menos. Es decir: se exportó mucha más yerba por bastante menos dinero por kilo. La demanda no es el problema. El problema sigue estando en el reparto — y ahora también, en parte, en el precio internacional.
🔎 La pregunta incómoda
La pregunta no es quién tiene la culpa: el productor, el INYM o la industria. Es cómo puede ser que una cadena cuyo producto final todos conocemos sea tan difícil de explicar cuando preguntamos cuánto vale realmente cada eslabón. Coninagro no publica su fórmula. El INYM publica costos pero ya no puede fijar precios. El mercado paga entre $100 y $450 por lo mismo, el mismo mes. Y el organismo donde debería discutirse todo esto votó siete a tres para no discutirlo.
Quizás el problema de la yerba no sea solamente cuánto vale. Quizás sea que todavía no sabemos explicar, con la misma precisión con que se mide un partido de fútbol, cuánto le toca a cada uno antes de que ese paquete llegue a nuestra mesa. Y que a varios de los que sí lo saben no les conviene explicarlo.
Seguí leyendo: el reverso político de esta misma cadena está en Los dinosaurios, sobre la mesa donde se negocia el precio sin los productores. Y cómo se sostiene el resto de la economía misionera cuando la chacra no alcanza, en A pulmón.
Fuentes: Coninagro, “Semáforo de Economías Regionales”, informe de mayo de 2026 (difundido en julio de 2026); INYM, actualizaciones bimestrales del costo de producción de la hoja verde (junio, agosto y octubre de 2025; julio de 2026) y balance de exportaciones y mercado interno 2025; cobertura de la sesión del Directorio del INYM del 31 de marzo de 2026 (El Territorio, Economis, Primera Edición, Canal 12); Dirección General de Yerba Mate y Té, Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, informe de abril de 2026; CEPA, informes sobre la evolución del complejo yerbatero (2024 y 2025).
Nota de la redacción (01/09/2026). Esta nota fue corregida y ampliada tras una auditoría de sus datos. Se corrigió la fecha del rechazo del INYM a sugerir un precio de referencia, que ocurrió en marzo y no en abril de 2026, y se incorporó el resultado nominal de esa votación. Se aclaró que el costo de $391,20 por kilo corresponde a un yerbal de alto rendimiento y no al costo promedio que calcula el INYM, que era mayor. Se repuso el precio promedio oficial de $285 relevado por el Ministerio del Agro junto al valor de $220 citado en el debate del Directorio. Se unificó la atribución a Coninagro de las cifras de participación, precio y mercado, y se advirtió que no son comparables con las mediciones del CEPA. Se ajustó el consumo interno de 6 a 5,7 kilos por habitante. Corregir a la vista es parte del trabajo.
