El 11 de marzo de 2026, seis firmas se sentaron a definir el precio de la yerba mate para toda una zafra: el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, la Cámara de Molineros, Las Marías, Establecimiento Santa Ana, la Cooperativa Liebig y la Federación de Cooperativas de Misiones. Juntas controlan el 80% de la molienda nacional. Ninguna de esas firmas cosecha una sola hoja verde.
“Es un acuerdo entre industriales y el gobierno donde los productores no fuimos convocados. No tiene ningún asidero legal”.
Hugo Sand, Asociación de Productores Agrícolas de Misiones (APAM)
El número que salió de esa mesa fue $700 por kilo de hoja verde — unos 50 centavos de dólar. Para entender si eso es mucho o poco, hay que mirar hacia atrás: antes de la desregulación de 2023, el precio reclamado rondaba los $500, con operaciones de mercado entre $350 y $400. Cuando el decreto 70/23 le sacó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la facultad de fijar un precio de referencia, el valor de la hoja se derrumbó a $80–$90. El acuerdo de marzo, entonces, no es una victoria: es apenas una recuperación parcial, pactada sin ley que la respalde y sin productores en la firma.
La cuenta que nadie pagó todavía
Según una estimación de la Fundación DHI, en el primer año de desregulación se transfirieron cerca de $200.000 millones desde los productores hacia los eslabones concentrados de la cadena — industrialización y molienda, principalmente. Passalacqua, por su parte, calculó en su discurso de apertura de sesiones legislativas que Misiones dejó de percibir $400.000 millones en concepto de circulante desde que el INYM perdió sus facultades regulatorias.
Son números grandes, de esos que se dicen rápido en un discurso. Pero se sostienen sobre 12.500 productores pequeños —con un promedio de 5 a 8 hectáreas— y 13.000 tareferos, los trabajadores que cosechan la hoja a mano. La normativa vigente fija el jornal de cosecha en unos $77 por kilo. Los relevamientos territoriales dicen que, en los hechos, el tarefero cobra $40.
La diferencia entre lo que marca la norma y lo que se paga en el monte tiene una salida conocida: cruzar. En 2025 se registraron cerca de 40.000 CPF de argentinos en Brasil —el trámite para trabajar del otro lado de la frontera—, contra un promedio de 8.000 por año entre 2016 y 2021. Cinco veces más gente buscando en otro país el jornal que acá no cierra.
El otro tablero: las PASO
Mientras esto pasa en el monte, en Buenos Aires se juega otra partida. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, planteó en agosto —durante la cumbre de gobernadores del Norte Grande, en Posadas— la eliminación de las PASO como una de las apuestas fuertes del oficialismo nacional. Passalacqua tiene en el Congreso 2 senadores y 4 diputados: en un recinto de márgenes estrechos, esos votos pesan. Y los está usando como moneda de cambio para negociar con la Casa Rosada la derogación del decreto 70/23, el mismo que desreguló la yerba mate.
Es, en el fondo, un trueque: apoyo legislativo a cambio de una promesa de recomponer lo que se rompió en el sector yerbatero. Passalacqua buscará reelegirse en 2027, y una vuelta atrás en la desregulación sería una bandera importante para mostrar en la provincia. El problema es que, mientras se negocia en Buenos Aires, la mesa que fija el precio real de la hoja —la del 11 de marzo— sigue sin productores sentados.
Quién gana, quién espera
Si el canje sale como lo imagina el gobernador, Misiones podría recuperar un mecanismo de precio de referencia —algo que, según el INYM, coincide con que la Argentina haya recuperado en 2025 el liderazgo mundial en exportaciones de yerba mate. La macro puede cerrar. La pregunta que sigue abierta es otra: la próxima vez que alguien negocie el precio de la hoja verde, ¿va a estar Hugo Sand en esa mesa, o va a seguir enterándose por los diarios?
Seguí leyendo: los números de la cadena que se negocia en esa mesa están en El arriero, sobre cuánto recibe el productor y cuánto vale el paquete en góndola.
Fuentes: Infobae, MisionesOnline, El Miércoles Digital, Agencia Comunas, declaraciones públicas de Hugo Passalacqua y Hugo Sand (APAM), estimaciones de la Fundación DHI.
