Desarma y sangra

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La inflación nacional no se mide en ningún lugar. Se arma.

Cada mes, el INDEC releva precios en seis regiones del país y después las suma, multiplicando cada una por lo que representa en el gasto de los hogares argentinos. El resultado es el número que se anuncia. Los pesos están publicados en la metodología del índice y son estos:

RegiónPeso
Gran Buenos Aires0,447
Pampeana0,342
Noroeste0,069
Cuyo0,052
Patagonia0,046
Noreste0,045
Ponderaciones regionales del IPC nacional. Fuente: INDEC.

Dos cosas saltan de esa tabla.

El Gran Buenos Aires y la región pampeana explican el 78,9% del índice. Casi cuatro quintas partes del número que ordena la economía argentina describen lo que pasa en esas dos regiones.

El Noreste es la región que menos pesa. Aporta cuatro centavos y medio de cada peso.

No hay decisión política en eso. Un promedio ponderado hace exactamente lo que dice su nombre: donde vive y gasta más gente, pesa más. Pero tiene tres consecuencias que conviene tener a mano.

Primera: el número se parece al centro

Si el índice está compuesto en un 78,9% por dos regiones, el número que se anuncia se parece, sobre todo, a esas dos. No porque esté mal calculado —está impecablemente calculado— sino porque es lo que un promedio ponderado significa.

Segunda: la región está adentro del promedio contra el que se la compara

Ésta es la menos evidente y la más importante.

Cuando se dice «el Noreste estuvo por encima del promedio nacional», ese promedio ya incorporó una parte de la propia suba del Noreste. No son dos cosas separadas: una está adentro de la otra, empujándola.

O sea que la distancia real entre el Noreste y las regiones que quedan afuera de la comparación es mayor que la que se ve. Siempre. Por construcción.

Tercera: la actualización llega devaluada

Los salarios, las jubilaciones, los alquileres y los contratos se actualizan por el índice nacional. No hay un índice del Noreste con el que ajustar nada.

Entonces, si los precios de una región corren por encima del promedio, cada actualización llega a esa región ya erosionada. No por decisión de nadie, ni por mala fe: por aritmética. La brecha no se acumula en una noticia, se acumula en cada recibo.

¿Qué hace bien el índice?

Conviene ser exacto, porque el argumento no es que el índice esté mal.

El IPC nacional describe con precisión un promedio ponderado del país, y lo hace bien. Es comparable en el tiempo, es público, su metodología está escrita y cualquiera puede reproducir el cálculo. Es una de las estadísticas mejor construidas de la Argentina.

Lo que no hace —y no puede hacer, porque no fue diseñado para eso— es describir a nadie en particular.

¿Qué hacer con esto?

El INDEC publica los seis índices regionales por separado, todos los meses, en el mismo informe de prensa del que sale el número nacional. Están en la misma página.

La próxima vez que se anuncie la inflación del mes, al lado de ese número hay otro que dice cuánto aumentaron los precios en el Noreste. Es el que describe la provincia.


Fuentes: INDEC, documento metodológico del Índice de Precios al Consumidor nacional, de donde salen las ponderaciones regionales; e informes de prensa mensuales del IPC, de donde salen las series por región.

Este explicador nació de la nota «La grasa de las capitales».

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