NOS SOBRAN LOS MOTIVOS

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Sobran motivos para detenerse: las cuentas que no cierran, los reclamos que vuelven, una frontera que nunca duerme y un 2027 que empieza a aparecer entre los papeles.

Hay días en los que una provincia parece una mesa llena de papeles. Uno mira un papel y aparece la Justicia, mira otro y aparece la yerba, en otro está la deuda de las familias. Más allá, la frontera. Y debajo de todo eso aparece una palabra que nadie termina de decir demasiado fuerte: 2027.

Porque Misiones está entrando, lentamente, en ese territorio extraño donde la política todavía dice que está hablando del presente… pero empieza a hablar cada vez más del futuro. Y mientras tanto, la vida cotidiana sigue haciendo sus cuentas.

ESTE RUIDO HUÉRFANO DE PADRE

El dólar: casi quieto, como quien contiene la respiración. El dólar oficial minorista se mueve alrededor de los 1.530 pesos para la venta y el blue cerca de 1.545.

La diferencia es mínima. Hace algunos años, una brecha cambiaria de este tamaño habría parecido una anomalía. Hoy, casi parece normalidad.

Pero en Misiones hay una particularidad, acá el dólar no es solamente una variable financiera. Es una variable de frontera. Porque del otro lado del río hay precios, supermercados, combustibles, electrónica, turismo y una moneda que obliga a comparar.

El misionero no necesita mirar Bloomberg, mira la pizarra de una casa de cambio, mira el precio en Encarnación, mira el ticket del supermercado; y decide.

La frontera convierte al tipo de cambio en una especie de semáforo comercial. Cuando cambia el color, cambia el sentido del tránsito. Y por eso Misiones está discutiendo con Nación las tiendas libres de impuestos, la zona de frontera, los puertos y los costos logísticos.

El problema no es solamente cuánto vale el dólar. El problema es dónde queda la plata cuando el consumidor termina de hacer la cuenta.

ESTA SALA DE ESPERA SIN ESPERANZA

La deuda familiar como espera permanente: esperar cobrar, refinanciar, pagar la tarjeta, llegar a fin de mes.

El diputado nacional por la Provincia, Oscar Herrera Ahuad definió el sobreendeudamiento como una “pandemia macroeconómica” y presentó un proyecto para refinanciar y consolidar deudas de consumo. Según expuso, el problema alcanzaría al 26,9% de los argentinos.

La palabra interesante no es solamente deuda: Es consumo. Porque una economía puede mostrar inflación descendente y, al mismo tiempo, tener familias cada vez más comprometidas financieramente.

La deuda es el puente que permite que una familia mantenga durante un tiempo un nivel de consumo que su ingreso ya no puede sostener. El problema aparece cuando el puente empieza a cobrar peaje. Y el peaje son los intereses.

El proyecto busca refinanciar y consolidar esas obligaciones. La discusión política, entonces, no es solamente financiera, es también una discusión sobre qué pasa con el consumo de las familias.

Porque una familia endeudada puede seguir comprando, pero compra de otra manera, compra mirando la cuota y no el precio. Y cuando toda una economía empieza a mirar cuotas en lugar de precios, aparece una señal bastante clara: el ingreso dejó de alcanzar.

ESTA MITAD PARTIDA POR LA MITAD

Los productores divididos frente a una cadena donde el poder de negociación no está distribuido de manera pareja, vuelven a reclamar ante Nación por precios que les permitan cubrir costos.

El reclamo apunta también a la pérdida de facultades del INYM y a la menor capacidad de negociación del productor dentro de la cadena. El sector productivo sostiene que detrás de la actividad hay más de 30.000 familias vinculadas directa o indirectamente.

Hay algo paradójico en la yerba. Es uno de los productos más argentinos que existen. Pero la discusión sobre su precio ya no se puede resolver mirando solamente la chacra.

Hay que mirar la industria, la distribución, el consumo, la importación, el tipo de cambio, los costos; y, sobre todo, quién tiene capacidad para negociar dentro de la cadena.

Porque una cadena puede tener muchos eslabones…pero no todos pesan lo mismo. Y acá aparece nuevamente el Estado: Los productores reclaman herramientas, Nación sostiene una política de mayor desregulación y la Provincia busca mecanismos propios de asistencia.

Y el productor queda en el medio. Como suele suceder en las economías regionales: el mercado llega primero a cobrar y después pregunta cómo estamos.

ESTA CAMPANA MORA EN EL CAMPANARIO

La Justicia como imagen de una institución que está ahí, pero cuyo sonido no necesariamente llega a todos. La Legislatura aprobó nuevas dependencias judiciales en San Vicente, Montecarlo y Oberá.

En Oberá y Montecarlo se crean juzgados de instrucción con fiscalías y defensorías; San Vicente suma estructuras vinculadas a familia, violencia familiar, menores y defensa pública.

Esta noticia parece administrativa, no lo es porque detrás de un juzgado hay una idea bastante sencilla: la distancia también puede ser una barrera de acceso a la Justicia.

Misiones tiene una geografía particular y durante mucho tiempo muchas cosas se resolvieron con la lógica: “Para hacer el trámite, vaya a…”, y ese “vaya a” puede significar kilómetros. Horas, Combustible, Días de trabajo, Dinero.

La creación de nuevos órganos judiciales intenta acercar esa estructura al territorio. Y eso tiene una segunda lectura: Misiones está creciendo, la actividad judicial también crece y  el Estado empieza a reconocer que no puede seguir organizándose como si toda la provincia terminara donde termina el mapa de Posadas.

ESTE CAMBIO DE ACERA… DE TUS FRONTERAS

En los últimos días aparecen tres noticias distintas que, juntas, cuentan una historia.

Dos ciudadanos brasileños fueron extraditados desde Misiones a Brasil luego de haber sido detenidos en Oberá y vinculados, según la investigación, con una serie de robos. La causa incluyó intercambio de información con Interpol y fuerzas de Río Grande do Sul.

En Jardín América, la Policía secuestró cigarrillos de contrabando y una camioneta robada, en un procedimiento valuado en unos 79 millones de pesos.

Y en Posadas, una investigación por material de abuso sexual infantil comenzó a partir de reportes internacionales del NCMEC y derivó en la detención de un conductor de aplicaciones.

Son tres delitos diferentes pero hay una misma transformación: la frontera dejó de ser solamente geográfica. También es financiera, digital, logística, criminal, judicial. El delito puede cruzar un puente, puede cruzar un río, puede cruzar una ruta.

Y puede cruzar internet sin pasar por ningún control migratorio. Por eso la cooperación entre organismos argentinos, brasileños y organizaciones internacionales se vuelve cada vez más importante.

Misiones no está en el borde del país. Está en el centro de un sistema regional.

ESTE TRONO DE PRÍNCIPE DESTRONADO

En Puerto Iguazú comenzó a discutirse un proyecto para limitar las reelecciones de intendentes y concejales. Es una discusión institucional que aparece a poco más de un año de las elecciones de 2027.

Y acá conviene separar dos cosas, una es el debate institucional: ¿deben existir límites a los mandatos?, ¿cuántos?, ¿para quiénes?, ¿con qué reglas?

La otra es la oportunidad política en la que aparece, y esa oportunidad no es menor porque cada reforma electoral o institucional tiene una característica: se discute mirando al futuro… pero la miran quienes van a competir en ese futuro.

Por eso no alcanza con preguntar quién presentó el proyecto. Hay que mirar también: quiénes lo acompañan; quiénes lo rechazan, qué antecedentes tiene Iguazú; y, sobre todo, qué efectos tendría sobre las reglas de competencia municipal.

El calendario electoral todavía no empezó. Pero la política ya está haciendo cuentas.

QUE POCO RATO DURA LA VIDA ETERNA

Si uno junta todas estas noticias… aparece una Misiones bastante distinta de la que se ve cuando cada noticia se publica por separado. Una provincia que está discutiendo deuda familiar, una economía regional que reclama precio, una frontera que reclama competitividad, una Justicia que intenta llegar más lejos y una política que empieza a discutir las reglas de 2027.

Hay varias Misiones superpuestas: La de la chacra, la de la frontera, la del supermercado, la del juzgado, la de la ruta, la de la política. Y todas terminan chocando en el mismo lugar: el bolsillo y la confianza.

Porque una economía puede soportar inflación, una familia puede soportar deuda, una frontera puede soportar controles, una institución puede soportar una crisis. Lo que resulta mucho más difícil de sostener es la sensación de que nadie sabe exactamente hacia dónde va el tablero.

Y quizá esa sea la pregunta de fondo. No quién movió hoy una pieza snio… quién está jugando para la próxima partida.

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